Los estilos de vida saludables no vienen prefijados por los genes, sino depende más de la educación recibida, de los modelos cercanos y las modas. La diversidad en las formas de envejecer no se produce al azar, sino que se pueden aprender a hacer muchas cosas para envejecer bien, con vitalidad.
La actividad física, la alimentación, la higiene, nos ayudan a mantener la salud y el bienestar, pero también nos ayudan la capacidad para enfrentar problemas, el humor, el apoyo social, el ocio y las actividades intelectuales. Cuidar aspectos físico-biológico es muy importante para favorecer un estado de bienestar y un envejecimiento saludable. Pero no menos relevantes son los aspectos psicológicos y sociales. Lo biológico, lo psicológico y lo social influyen mutuamente en nuestra salud y en nuestro envejecimiento. Lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos son factores que dirigen a la persona en su vida.
Fuente: http://tuenvejecimientoactivo.wordpress.com/
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