Cambios biológicos que aparecen con la edad - parte 2

2. Cambios funcionales
En el proceso de envejecimiento coinciden una serie de factores sensoriales y digestivos que modifican la apetencia por los alimentos y la función digestiva y absortiva, alterando el binomio alimentación-nutrición.
Modificaciones en los órganos de los sentidosCon la edad, el gusto, el olfato, el oído, la vista y el tacto disminuyen en grados diferentes de forma individual.
El descenso de papilas gustativas disminuye la sensibilidad a los sabores, afectando a la cantidad y la calidad del alimento que se ingiere. También se aprecia una mayor apetencia por los sabores dulces o salados, con relación a edades más jóvenes. Así mismo, las personas de edad avanzada pueden ser incapaces de detectar si los alimentos están muy fríos o muy calientes, aumentando el riesgo de sufrir lesiones en la mucosa oral.
La pérdida de visión dificulta la capacidad del adulto de edad avanzada para la selección de alimentos y la lectura de normas de elaboración, pudiendo hacer peligrosa la preparación de los mismos.
Las alteraciones del olfato se concretan en una disminución de la sensibilidad olfativa y de la capacidad para identificar los olores agradables, lo cual puede influir en una menor apreciación organoléptica de los alimentos que puede hacer perder interés por la comida. Esta afectación del olfato también hace difícil la detección de alimentos en mal estado.
La disminución de la capacidad auditiva comporta un riesgo añadido en este grupo de edad, ya que muchos utensilios de cocina utilizan alguna señal acústica durante su funcionamiento.
Todas estas modificaciones pueden interferir en la palatabilidad de los alimentos, facilitar la aparición de un estado de inapetencia y modificar el comportamiento alimentario del anciano, lo que conlleva a una disminución del ingreso de alimentos.

Disminución de la sensación de sed. El envejecimiento se acompaña de una disminución de la sensación de sed. Mientras en una persona joven el desarrollo de una determinada actividad física incrementa el deseo de beber, en las personas de mayor edad es menos frecuente que la misma actividad física envíe señales de sed. El anciano no parece tener sed incluso en situaciones de obvia necesidad fisiológica de agua. La sed, en respuesta al estrés por calor y deshidratación térmica, también se ve reducida en el anciano.
Alteraciones gastrointestinalesCon la edad se observan una serie de cambios en el sistema gastrointestinal que tienden a dificultar la digestión y modificar la absorción de nutrientes.
Por alteración funcional de las glándulas salivares, hay un descenso de la secreción salival, que da lugar a sequedad de boca, dificultando tanto la apetencia como la masticación y la elaboración del bolo alimenticio y, por tanto, la deglución.

Los dientes se hacen más frágiles, aumentan las infecciones periodontales, la caries dental y la pérdida total o casi total de dientes. Las dentaduras se ajustan mal por los cambios en la estructura de las encías. La masticación se hace dolorosa y difícil por lo que los ancianos tienden a evitar la ingestión de determinados alimentos, como las carnes, el pan y las frutas, y las verduras crudas, observándose una mayor tendencia a tomar comidas blandas de menor valor nutricional, deficientes en vitaminas A, C, folato y fibra.
Se produce un descenso de las secreciones digestivas, que puede traducirse en una mayor dificultad para la digestión y la absorción de nutrientes como las grasas y las proteínas. También es frecuente la malabsorción de calcio, hierro, folato y vitamina B12. Por otra parte, la disminución del peristaltismo intestinal, la atrofia de la musculatura propulsora, la insuficiente cantidad de fibra en la dieta, la inadecuada ingestión de líquidos y la falta de ejercicio físico regular, contribuyen a la frecuente aparición de estreñimiento.

Alteraciones metabólicasSe observa un descenso en la tolerancia a la glucosa, en personas que no han sido diabéticas. A partir de los 30 – 40 años los niveles de glucemia en ayunas aumentan cada década 2 mg/dL y los de glucemia pospandrial 8 - 15 mg/dL. Esta alteración la atribuyen muchos autores a un aumento de la resistencia periférica a la insulina o a una menor secreción de la misma por parte del páncreas en respuesta a la presencia de glucosa.
Sistema cardiovascular. Con la edad desciende la capacidad cardíaca y aumentan las resistencias periféricas, favoreciendo la elevación de la presión arterial. También es frecuente la elevación del colesterol sérico.
Sistema renalA partir de los 50 años disminuye el filtrado glomerular, la capacidad para concentrar la orina, para conservar el sodio y para excretar grandes cantidades de agua. A los 70 años, la capacidad de los riñones de filtrar y eliminar sustancias de desecho es aproximadamente la mitad que a los 30 años.

Función inmunológica. Con los años se produce una disminución de la función inmunológica global, alterándose la capacidad de defensa natural. Las personas en edad geriátrica presentan una susceptibilidad mayor a las infecciones y a ciertos cánceres.




Fuentes: http://www.uam.es/personal_pdi/elapaz/mmmartin/4_colaboraciones/nutricion_mayores/alimentacion_mayores.htm

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