Hay la creencia de que, a medida que las personas envejecen, aumentan sus actividades religiosas. Los estudios que se han ocupado de este tema, generalmente sostienen la hipótesis de que la religiosidad puede proporcionar a las personas ancianas una fuente añadida de apoyo ante circunstancias adversas, tales como la pérdida de un ser querido. Sin embargo, para autores como Steven-Long y Commons (1992) este aspecto de protección ha sido sobrevalorado y sugieren que, en realidad, la mayor religiosidad de las personas ancianas es uno más de las falsas creencias asociadas a la vejez.
No obstante, investigadores como Levin y Chatters (1998) opinan que el acudir a actividades religiosas puede aportar a las personas mayores un beneficio social añadido por cuanto esta ocupación les ayudaría al incrementar sus redes de apoyo, y por lo tanto, podría incidir en una percepción más positiva de la vejez. En este sentido, algunos de los resultados obtenidos en una amplia encuesta efectuada en la población española (IMSERSO, 2002), parecen dar soporte a esta idea. Así, este estudio mostró que el hecho de vivir solos aumentaba en las personas mayores la frecuencia en la que asistían a actividades religiosas. Asimismo, se encontró que el porcentaje de asistencia a la iglesia por parte de este grupo era más elevado que el que se daba en la población de mujeres
Lambda | 6 de octubre de 2014 a las 10:38 p.m.
Es muy cierto cuando dices que en la vejez las personas se vuelven mas fervorosos cuando hablamos de creencias religiosas, y las razones que conllevan a eso, a mi parecer seria algo difícil de decir, pero sería cuestión de preguntarles :)
BUENA INFORMACIÓN!