¿El deporte envejece?

Atumento del consumo de oxígeno durante el ejercicio no solamente tiene efectos positivos. Eleva también la producción de radicales libres, sustancias muy vinculadas con el proceso de envejecimiento y el desarrollo de algunas enfermedades. Este es el motivo por el que algunos dicen que el ejercicio envejece, aunque los hechos parecen demostrar todo lo contrario.
El estado de juventud del que gozamos los deportistas se debe a que las personas que entrenan regularmente tiene el sistema de defensa antioxidante aumentado, por lo que es más eficaz a la hora de luchar contra los radicales libres que nos "oxidan" 
Por eso, aunque las necesidades de antioxidantes son mayores en las personas que hacemos deporte, una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras frescas garantiza en la mayoría de los casos la protección necesaria contra el envejecimiento causado por los radicales libres. Sólo en casos extremos de entrenamiento muy intenso (o si eres consciente de que no estás comiendo como deberías) puedes ser necesario algún complemento alimenticio que proteja tu piel.
Practicar deporte contribuye a mantenerte sano, delgado y en forma.
Algunas de las manifestaciones de la edad son una disminución de la masa ósea y muscular, así como un empeoramiento de la coordinación, la capacidad de movimiento y la resistencia al esfuerzo. La buena noticia es que el deporte frena considerablemente todos esos síntomas, ese es otro motivo por el que los deportistas parecemos más jóvenes.  
Así que el deporte más bien te mantiene joven, lo que te envejece realmente es:
  • El sol: los largos entrenamientos a la intemperie envejecen tu piel si no la proteges adecuadamente. La exposición a los rayos ultravioleta es una de las causas más importantes del envejecimiento prematuro de la piel. Esos daños son mayores cuando tu sistema inmunológico está momentáneamente alterado por el esfuerzo intenso.
  • La pérdida rápida de peso. Los deportistas tenemos facilidad para perder peso, pero en ningún caso conviene perder kilos demasiado deprisa.
  • El alcohol, el tabaco y cualquier droga. ¿Te explicamos las razones?
  • No descansar lo suficiente. Casi todos los deportistas saben que deben beber más y comer mejor, pero muchos se olvidan de que el entrenamiento para ser efectivo requiere descanso. Seguro que has notado que si no duermes te encuentras bajo de energía y te resulta difícil concentrarte. Lo mismo le pasa a tu cuerpo y a tu piel. Durante el descanso tu cuerpo elimina desechos y radicales libres; se repone del esfuerzo y de los entrenamientos. Cuando no duermes lo suficiente, acumulas esos desechos y no te repones. Si padeces déficit de sueño permanentemente los efectos terminan por se irreversibles: envejeces.
  • No tomar suficientes "grasas buenas". Son necesarias para mantener nuestra salud, nuestro rendimiento y resultan fundamentales en el mantenimiento de la película protectora de nuestra piel. Para mantenerte joven, debes tomar grasas, pero de calidad. Aceite de oliva, pescado azul, frutos secos y semillas son tus grandes aliados




Una vez vistos los cambios en el envejecimiento que influyen en el sexo, podemos concluir que las personas pueden tener una sexualidad activa en la vejez.

En este siglo en el que la vida del hombre se ha prolongado considerablemente, aún subyacen conceptos equivocados que plantean que la actividad sexual ha de desaparecer en edades avanzadas como si la sexualidad fuera algo anormal, moralmente mal visto.
Sin embargo es cierto que para muchas personas de ambos sexos envejecer es un factor causante de ansiedad lo que provoca trastornos en la función sexual. El miedo del hombre a fallar en el acto sexual se une a la falsa idea de que la potencia sexual a una edad avanzada se reduce.
En la mujer el temor se traduciría en que su cuerpo no guste a su compañero y en no satisfacerle durante las relaciones sexuales.
Una educación adecuada sobre los aspectos normales del envejecimiento sexual y el reconocimiento de que el sexo no es exclusivo de los jóvenes, son fundamentales para la comprensión y actividad del sexo en edades avanzadas.
Los factores más importantes que influyen en la actividad sexual de personas mayores son:

  • Una buena salud y el interés sexual, lo que influye al compañero o compañera sexual.
  • Una buena información sobre sus posibilidades sexuales.
  • Hablar abiertamente de la situación y de las necesidades de cada uno, de dudas o temores, ya que es absolutamente necesario para conseguir una sexualidad buena y saludable. La comunicación es fundamental para reforzar el vínculo de la pareja, la autoestima de cada uno y la confianza.

Está demostrado científicamente que las personas pueden disfrutar de la vida sexual en todo su ámbito sin importar su edad. Incluso, por ejemplo, un hombre mayor puede ser mejor amante cuando la “urgencia” orgánica ha disminuido ya que podrá tomarse más tiempo para satisfacer a su compañera.

Cabe pensar, por todo ello, que una vida sexual activa en la vejez sólo tiene consecuencias positivas: los mayores se sentirán más apreciados por sus parejas, más queridos y deseados, y su sentimiento de vitalidad será enorme. Desde el punto de vista de la salud, resulta también recomendable ya que nos mantiene en una buena forma física y mejora el funcionamiento del sistema cardiovascular.
Es importante también procurar educación sexual a nuestros mayores y hacerles comprender que la búsqueda del placer en la erección, el coito y el orgasmo son hechos deseables pero no únicos ni necesarios para alcanzarlo. Según los investigadores, para la mayoría de la gente mayor, las caricias, besos y otras formas de contacto corporal resultan ser muy placenteros y son aspectos muy valorados en sus relaciones íntimas.



Fuente: http://www.netdoctor.es/area-de-salud/tercera-edad/enciclopedia/sexualidad-y-envejecimiento

Actividad Sexual y Envejecimiento

Según los autores Kaplan y Sadock, el 70% de los hombres y el 20% de las mujeres continúan siendo sexualmente activos a partir de los 60 años. De todas maneras, la actividad sexual frecuentemente se ve limitada por la ausencia de pareja y por el estado de salud.


Tal y como concluyeron los expertos Masters y Johnson, el envejecimiento tiende a disminuir la actividad sexual, pero no a terminar con ella. Además, la forma más eficaz para mantener la actividad sexual en la vejez es practicar el sexo con frecuencia durante la juventud y en la madurez.

Un reciente estudio norteamericano de la publicación Parade (1999) señalaba que el 55% de las personas entre 65 y 69 años se mantenían sexualmente activas, mientras este porcentaje bajaba al 13% entre los mayores de 85. La frecuencia de las relaciones sexuales varía desde las 2,5 veces al mes para los mayores de 65 hasta las 7,1 veces al mes de la población entre 18 y 65 años, según un estudio de Clements (1966)



¿Cómo es el amor en la vejez?

Hoy por hoy debemos reconocer que los adultos mayores están siendo reivindicados por una sociedad que cada día envejece y que está apreciando en “carne propia” los efectos de la estigmatización de la vejez. Estos cambios han influido en la imagen que las otras generaciones comienzan a tener del adulto mayor, como así mismo en la percepción que el propio adulto mayor está teniendo de sí mismo.
Esta nueva percepción está devolviendo al adulto mayor algunas capacidades, a las que había renunciado por una imposición cultural… una de estas es la capacidad de amar, amar románticamente, apasionadamente.
Era común esperar -tanto del hombre como de la mujer mayor de 60 años- que actuasen  según estereotipos preconcebidos vigentes en todas las épocas y que se representaban por conductas caracterizadas por la sensatez, mesura, realismo y serenidad. Por lo tanto, el adulto mayor no tenía permiso para enamorarse, según sus hijos, nietos y amigos y la sociedad. Enamorarse estaba fuera de lugar. Esta fuerte tradición cultural se ha modificado, por suerte.
Reconociendo que el deseo de amar y de ser correspondido es inherente al ser humano en cualquier momento de la vida, la etapa de la vejez no queda al margen de esta condición humana. Sin embargo, es evidente que  el amor en la vejez es más tranquilo, reflexivo, lejos de la pasión de la juventud, y que con mucha frecuencia se convierte en compañía, como lo muestra el excelente libro de Gabriel García Márquez, “El amor en tiempos del cólera”.
Cualquier persona puede vivir su última etapa de vida gracias al valor que aporta el amor, cultivar el amor en la tercera edad es un verdadero regalo, puesto que no existe mayor medicina para vivir feliz que la ilusión que aporta un corazón correspondido.
Es evidente que los adultos mayores han tenido más tiempo y oportunidades que los jóvenes para aprender a amar de verdad. Han aprendido a compartir también la enfermedad, los achaques, las despedidas de los hijos, la muerte de amigos, en fin, su paulatina disminución de actividad e incluso de fuerza, para apoyarse logrando una  comunión total. Es así como el  amor otorga al adulto mayor un sentido trascendente de la vida.



Fuente: http://www.guioteca.com/adulto-mayor/%C2%BFcomo-es-el-amor-en-la-vejez/