Es la situación laboral por la cual una persona tiene derecho a una remuneración tras alcanzar una edad reglamentaria para dejar de trabajar. En Europa se estableció en 1984 la edad de 65 años, pero actualmente en cada país esta edad se ha retrasado, como en España que ha sido fijada a los 67 años.
Las principales consecuencias que tiene la jubilación son: pasar de un estado de actividad laboral a un estado de inactividad, pérdida de capacidad adquisitiva en muchos casos, pérdida de contactos sociales y aumento del tiempo libre.
Las repercusiones que puede tener sobre la salud serían las siguientes: estados de ansiedad, estados de depresión, labilidad emocional, trastornos del sueño, dificultad para relacionarse, etc. Numerosos estudios han demostrado que la pérdida de actividad de la jubilación sino es reemplazad puede dar lugar a un declive en las funciones cognitivas.
Se han puesto en marcha desde hace años iniciativas dirigidas a prevenir las consecuencias negativas de la jubilación y a plantear programas preventivos para desarrollar cuando llegue el momento de jubilarse. Todos ellos van dirigidos a mantener activa y estimulada a la persona, a saber gestionar el tiempo libre y a adaptarse a los cambios que inevitablemente acompañan a la jubilación.
Variedades en la jubilación
Existen distintos tipos de jubilación en función de factores económicos y laborales que dan lugar a una cada vez mayor variedad. Estas variedades son importantes porque tienen repercusiones sobre la persona diferentes.
- Jubilación forzosa por edad. Hasta el 2012 la edad tope de jubilación estaba contemplada en los 65 años, excepto para determinadas profesiones de dedicación especial (como enfermeras y médicos) que previa autorización podían jubilarse a los 70 años (llamada Prórroga en el servicio activo). A partir del 2013 entra en vigor la llamada Ley de jubilación que establece la edad de jubilación en función de los años de cotización a la Seguridad Social y otros factores. Lo más destacado de esta ley es el retraso de la edad de jubilación hasta los 67 años.
- Jubilación anticipada. Depende de las condiciones del puesto laboral que se desempeñe así como del historial laboral de cotizaciones de la persona. Permite jubilarse antes de la edad forzosa de jubilación.
- Jubilación por incapacidad. Esta jubilación depende del reconocimiento por parte de la Inspección laboral de una incapacitación por enfermedad para desempeñar un trabajo.
- Personas que se jubilan pero siguen trabajando. Son aquellas personas o bien autónomas que traspasan el negocio a los hijos y siguen colaborando o personas que han desempeñado otro trabajo del que se jubilan pero siguen trabajando, aunque sin reconocimiento legal.
- Personas que no se jubilan pero cobran una pensión. Son personas que por cotización sí tienen derecho a percibir una pensión, pero siguen desempeñando su trabajo. Es el caso de los artistas, religiosos, escritores, etc.
Estas variedades tienen connotaciones diferentes tanto en lo económico, como en el manejo del tiempo como en el impacto social y psicológico sobre la persona.
Las principales consecuencias que va a tener la entrada en vigor de la nueva ley de pensiones serían:
- Retraso edad jubilación
- Aumento periodo de cómputo
- Mayor exigencia para alcanzar el 100%
- Retraso edad jubilación anticipada
En una encuesta realizada en 2011 por Mapfre a 2650 personas sobre la actitud de los españoles ante la nueva reforma de pensiones y jubilación, el 91% creía que la actual situación económica ponía en peligro el futuro de las pensiones. Un 87% creía que en el futuro serían necesarias nuevas reformas.
La jubilación femenina
La incorporación de la mujer al mundo laboral supuso una revolución social con importantes consecuencias en el desarrollo de la familia, las tasas de natalidad y las pautas de crianza, la independencia económica de la mujer, etc.
Cada vez es más creciente el número de mujeres que han desarrollado con plenitud su etapa laboral y se jubilan. En un estudio de 2011 del Imserso sobre la salud de las mujeres en España, destacaron que un 48,3% de las mujeres mayores percibían una pensión gracias al trabajo de su cónyuge. Siguiendo con este estudio se indica que la diferente trayectoria sociolaboral de las mujeres mayores respecto de los hombres repercute y persiste en las condiciones económicas tras la edad de jubilación. Observando los datos ofrecidos por la Seguridad Social en Octubre de 2010, el 74% de las personas beneficiarias de pensiones contributivas de la Seguridad Social eran mayores de 65 años situándose la edad media de las personas pensionistas, en 73 años, para las mujeres y 69 años, para los hombres.
Las diferencias en la percepción económica en las pensiones contibutivas siguen dejando a la mujer en peor situación económica. Los importes de las pensiones contributivas percibidas por varones son, a partir de los 50 años, superiores a 1000 euros (por encima, incluso, de los 1300 euros, en el caso del tramo entre 64 y 70 años), mientras que las mujeres apenas superan la pensión media en este tramo de edad, quedando por debajo en el resto de tramos.
Un dato más esclarecedor del diferencial establecido en las carreras laborales de las mujeres mayores actuales, son las pensiones de jubilación no contributivas, que en Diciembre de 2010 alcanzaban un total de 34.841 (17,57%) hombres y 163.435 (82,43%) mujeres. El perfil del pensionista de PNC de jubilación, es predominantemente el de mujer española casada con una edad comprendida entre los 70 y 79 años, y conviviendo en una unidad familiar formada por dos y/o tres miembros. La cuantía de la pensión no contributiva de jubilación íntegra para el año 2011 es de 347,60 euros.
De igual manera, las pensiones de viudedad muestran la mayor longevidad de las mujeres y el desequilibrio existente entre los pensionistas de esta modalidad.
En base a la Encuesta de Condiciones de Vida de 2008, Rodríguez Cabrero y Ayala (LIBEA. IMSERSO, 2010. En prensa) calculan que “ la renta ajustada de las personas mayores es casi un 20% más baja que la del conjunto de la población española. Tal dato se refiere a las personas mayores en general, sin diferenciar si se trata o no de hogares sustentados por personas mayores. Cuando ese dato se cualifica teniendo en cuenta únicamente a las personas mayores que son sustentadoras de sus hogares la diferencia se amplía hasta casi un 25%. Se observa, además, el rasgo bien conocido de una situación más desfavorable para las mujeres mayores de 65 años (un 79% de la renta media frente al 83% de los varones según la ECV). Ese diferencial es especialmente acusado hasta sobrepasar los setenta años de edad, reduciéndose la brecha en las edades más avanzadas”
En la actualidad las mujeres con pensiones mínimas representan un 32,5%, con una tendencia a su minoración a medida que se incorporan nuevas generaciones a la edad de jubilación cuyos niveles de pensión de entrada son más elevados.
Cabe destacar que la mujer que se jubila lo hace en condiciones diferentes al hombre, al menos actualmente. La mujer se jubila de una actividad remunerada muchas veces realizada fuera del hogar. Pero sigue realizando las tareas domésticas y en muchos casos sigue siendo la cuidadora principal de su marido, de los nietos o de cualquier persona enerva de su entorno.
Referencia:
http://ocw.unican.es/ciencias-de-la-salud/enfermeria-en-el-envejecimiento/materiales/unidad-2/tema-3.-cambios-psicologicos-sociales-y-familiares